sábado, 16 de julio de 2011

Donc, est-ce que tu n’as pas oublié la langue de l’amour ? (Cuento muy corto para sonreir y degustar)




Alguna vez, una mujer que todo lo sabía y lo predecía tuvo el impulso de cruzar los mares llevando un secreto en sus manos. Habiendo llegado a tierras muy lejanas, la mujer  que todo lo sabía y lo presentía entregó con mucho sigilo su secreto en la manos de otra mujer que todo lo sabía y lo cantaba. Este secreto debía ser entregado a sus hijas después de la señal del mar, estando la luna llena, muy llena. La más llena. La hija mayor de la mujer que todo lo sabía y todo lo cantaba era una mujer que todo lo sabía y todo lo escribía y con sus palabras surcó varios cielos y varios mares, estando la luna más llena que llena, hasta llegar a un pequeño planeta flotante, con el gran secreto en sus manos. Su misión estaba escrita: debía preparar con sus propias manos una receta ancestral; una receta escrita con el lenguaje del amor heredado. La mujer que escribía elaboró con mucho cuidado el secreto por tantos años guardado y conforme a las instrucciones, luego de picar, condimentar, revolver y cocinar a fuego lento, muy poco a poco, debía añadir un suspiro, una estrella fugaz, un mordisquito y todas las caricias familiares. De manera graciosa debería servir después el secreto en un bello tazón hecho a mano y esperar la sonrisa del Monje Almirante Poeta después de probar la misma deliciosa sopa de su madre... 



7 comentarios:

Julieta dijo...

Me encantó el cuento Ángela y espero que tenga alguna continuación, nunca quiero que terminen las historias.
Regresando de las vacaciones de invierno a tu espacio siempre bello. Abrazo desde el sur.

Angela dijo...

Gracias, Julieta!
Esta historia esta en pleno desarrollo. Habrá que esperar la impresión del Monje cuando deguste la sopita. Gracias por venir a leerme. Recibo feliz el abrazo del sur. Abracito para ti.

Anónimo dijo...

Aaaaaah...

Receta ancestral
abre apetito ancestral
y con esas conexiones
que abre corazones

pero solo con luna llena?
suena de brujerías?

No importa
Abro la boca
dame un saborcíto
por favor

y no tientes al monje
que el Almirante esta rondando!

Marcelo De Martino dijo...

Tenés razón Julieta. Esta historia apenas empieza.
Ángela:
Vos tenés la magia suficiente para recrear esta preciosa historia que va para lejos. Tenés la frescura, el humor y la imaginación que te da para novela.Te va bien con la poesía. Te va bien con el cuento. ¿Qué esperás?
Bello. Bellísimo tu cuento corto para degustar, para sonreir y por supuesto, no dejar de leerte.

Anónimo dijo...

Este cuento contiene mucha música y muchos sabores y saberes. Tiene la textura precisa de una de esas sopas gloriosas que me prepara mi mujer o mi mamá y con la cual me reconcilio con la realidad porosa y deleznable de los segundos terrestres.
Son sopas que no son sopas en verdad sino pequeños volcanes de amor líquido, que trascienden las moléculas del cuerpo para sedimentarse en el alma.
Gracias por este cuento me imagino un libro compuesto por relatos cortos como este.
GERINELDO

Angela dijo...

Volcanes de amor líquido???

ufffffffffff!!! Da para cuento, para poema, para novela, para adivinanza!
Un honor su presencia aquí, maestro Gerineldo. Gracias por sus comentarios.

Anónimo dijo...

Angela,

Je ne crois pas en la magie.
Mais je sens de la magie dans tes paroles,
et aussi dans ce conte.

Je ne crois pas en la magie.
Par contre, en te lisant
je comprends mieux
ceux qui croient en la magie.

Je goûte dans ton conte, la magie, du souvenir d'un bonheur, d'un moment d'affection ou de chaleur humaine.

Tu me rappelles ici
que dans chaque cuillerée d'une soupe
préparée par mère ou amante,
je dégusté le mystère de l'amour.